Comienzo
16-02-2005 22:58:33
Pertox:
Unos días después, llegué a mi destino, la mas pequeña de las Islas de los Magos Negros. Mi compañero, que estaba allí solo para guiarme por la isla, en cuanto partiera con mi nuevo aliado, volvería a Saborn. Había visitado muchos sitios en mi vida, pero nunca uno tan extraño: una ciudad que no había visto en mi vida. Nos sentamos en un jardín públicos a comer algo.
Un rato después, me guió hacia donde habíamos quedado con Sangar, el Mago Negro Supremo: la Plaza Central de la ciudad. No había ningún Mago Negro, solo gente caminando. Frente a la plaza se alzaba un gran palacio. Supongo que sería del gobernador. Nos pusimos a caminar mi compañero y yo. De repente, lo perdí de vista, como si hubiera desaparecido al momento. Me puse a buscarlo, nervioso, andando de prisa, mirando a un lado y a otro. Entonces, choqué con alguien. Iba vestido de negro y tenía una larga melena oscura. No se me ocurrió pedir perdón; estaba demasiado concentrado buscando a aquel hombre. Segundos después pensé:
“¿Vestido de negro? ¿melena oscura? ¡¿Cómo los magos negros?!”
Me di la vuelta y corrí en su busca; pero ahora había más gente que antes. Estaba solo: sin guía, sin Magos Negros, nada. Me senté en un banco. Un rato después, vi de nuevo al Mago Negro con el que choqué antes. Me levanté y me dirigí a él. Estaba sentado en la escalera del palacio. Entonces le pregunté:
- ¿Es usted uno de los Magos Negros?
Rangal:
Después de tanto jaleo llegué al palacio. No había nadie y decidí esperar sentado en la escalera que había junto a la puerta. Entonces vi venir a un soldado. Daba la casualidad de que era con el que tropecé antes. Debería venir a pedirme perdón, pero no, iba a buscarme porque tenía que hablar con el Mago Supremo Sangar en una reunión. Le expliqué que yo también venía a una reunión, pero no había nadie dentro del palacio. Mientras esperábamos, le veía mirando de un lado para otro entre la multitud. No pude resistirme y le pregunté que era lo que le pasaba, pero, justo antes de que me pudiera contestar, se escuchó una gran explosión en lo más alto del palacio. Todo el mundo se alborotó corriendo de un lado para otro, pero en ese mismo momento paso de la plena luz del día a la noche mas intensa y oscura. Donde se escuchó la explosión, apareció un pequeño destello que se iba agrandando con rapidez, dando la forma de una criatura alta que descendía hacia el suelo, como si de una mota de polvo se tratara. Al llegar abajo, sacó sus largos brazos de su túnica, los extendió hacia nosotros, y en ese momento otro destello nos hizo cerrar los ojos. Tardamos unos instantes en recuperar la vista y, cuando pudimos distinguir algo, vimos que nos encontrábamos rodeados de unos magos que parecían arder sin consumirse. Frente a nosotros, se encontraba el mago supremo Sangar.
Categoría: Nuestra historia 1 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Hecho con
Es una fantasia o una realidad,pienso q tiene mucho mas de fantasia q realidad.